Bc Magazine Edición Nº22
Octubre 2009
 
 
 
Cecilia Morel
LA ANTITESIS DE PIÑERA
Le gusta mantener un bajo perfil, pero por acompañar a su marido en su aventura como candidato presidencial, ha sacado la voz para defenderlo y apoyarlo. Aunque eso signifique abrir la puerta de la intimidad familiar que siempre ha protegido.
Por Claudia Andrea Contreras
Fotos: Loreto Gibert
Producción:
Rodrigo Farías Hidalgo
Maquillaje y Peinado: Taly Waisberg
Locación: Suite Presidencial Hotel Ritz Carlton Santiago.
De jeans, sencilla y amable, Cecilia Morel es lo más alejado del estereotipo de “señora de millonario”. Porque lo suyo no es el glamour ni la parafernalia, al contrario. A ratos es tan discreta que cuesta creer que esté casada con Sebastián Piñera, el empresario que ocupa el lugar número 701 de la lista Forbes. Al verla uno recuerda esa frase de que los polos opuestos se atraen, porque no tiene ni el ritmo frenético ni el hablar rápido del candidato presidencial. Con él contrajo matrimonio hace casi 36 años. Tienen cuatro hijos (Manena, Cecilia, Sebastián y Cristóbal) y tres nietos. Ha estado con él desde los inicios de su aventura política. Sin embargo, esta vez ha tomado un rol más protagónico, soportando las críticas, los ataques de los adversarios y siguiendo el agitado ritmo que impone la campaña. Eso incluye varias entrevistas y más de alguna sesión de fotos durante la semanas El interés de los medios es alto y hay muchas solicitudes que quedan pendientes por falta de tiempo; no obstante, BC Magazine fue privilegiada y, en medio de una ajetreada agenda previa al debate, Cecilia se tomó unas horas para posar para nosotros y responder nuestras preguntas.
¿Cómo recibiste la noticia de que Sebastián quería postular nuevamente a la Presidencia?
Sebastián hace cuatro años se convirtió en el líder de la Alianza por Chile, desde ese día sabía que él postularía, nuevamente, a la Presidencia. Lo conversamos en familia y le dijimos que siempre contaría con nuestro apoyo.
¿Qué tal ha sido trabajar con los hijos en la campaña? ¿Les ha mostrado una faceta diferente de ellos?
Ha sido enriquecedor, en todo sentido, verlos comprometidos de corazón y alma. A pesar de que cada uno ya tiene su propia vida, unos casados y otros independientes, compartimos juntos un mismo fin. Y verlos trabajar en forma tan dedicada ha sido un orgullo. Puedo decir que soy una mamá completamente “chocha”.
¿Cómo les ha afectado como familia una segunda postulación?
Nos ha unido mucho. Mis hijos por iniciativa propia están participando activamente en la campaña. Esto me llena de orgullo y emoción. Ellos nos entregan mucha energía y entusiasmo, Sebastián y Cristóbal se enfocaron en la campaña “Mójate por Chile” para fomentar la inscripción juvenil. Recorrieron en bus todo el país; incluso durmieron en él y los recibieron con mucho cariño. Manena está a cargo de la web y los eventos. Cecilia, que acaba de ser mamá, por primera vez, aporta desde la casa con ideas en los temas de salud. Yo acompaño a Sebastián y también tengo actividades paralelas. En esta campaña he sentido más que nunca un compromiso no sólo de Sebastián sino que de todos, hasta de nuestros nietos.
¿Qué costos tiene en lo personal?
El costo más grande es querer hacer más cosas de lo que el día te permite. Una campaña es algo vertiginoso. Cambia todos los días y tiene miles de actividades, por lo que me queda muy poco tiempo para disfrutar a nuestros nietos, visitar a mi papá o reunirme con las amigas.
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