Muchas deben luchar contra las pinzas o la dolorosa depilación con cera
para eliminar esos indeseados vellos que cubren el cuerpo. Quizás en invierno, esta
labor sea más simple, pero ¿qué pasa en
verano? Sale el sol, llegan las vacaciones
y, por ende, nos tentamos con fabulosos
paseos a la playa. El calor se torna insoportable, aparecen las faldas, poleras sin
manga y nos compramos un bonito bikini. Para muchas puede sonar agradable,
pero hay quienes se avergüenzan y, simplemente, optan por quedarse en casa, ya
que el exceso de vellos es insostenible. |