Bc Magazine Edición Nº22
Octubre 2009
 
 
La paja en el ojo ajeno
y no la viga en el propio
Por: Michèle Labbé
La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es un concep- to que, en el último tiempo, se ha puesto de moda. Se en- tiende como tal la contribución de una empresa no sólo a mejorar el ambiente y las relaciones al interior de la or- ganización sino también en su entorno, tanto a nivel la- boral, como social y ecológico. Constituye un aporte a que la acti- vidad económica que genera sea sostenible en el tiempo y, por lo tanto, no degrade ni las relaciones laborales ni el medio ambiente, ni la familia, ni tampoco la comunidad en que está inserta.
Tan importante se ha vuelto el concepto de Responsabili- dad Social Empresarial en las compañías que existen premios, reconocimientos y exigencias al respecto, haciendo responsa- ble a la empresa no sólo de su objetivo primordial (que es la pro- ducción de bienes y servicios), sino también de los efectos se- cundarios de la actividad sobre todo lo que le rodea.
A modo personal, creo fantástico que no sólo nos preocupemos de nosotros mismos sino también de nuestras familias e hijos para que vivan mejor, y que esta preocupación, además, se traspase al ámbito laboral, donde desarrollamos gran parte de nuestra vida. Pero, ¿no estaremos dejando atrás otra gran responsabilidad? ¿No estaremos viendo la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio?
Muchas veces escuchamos en conversaciones de amigos, compañeros y familiares que la gente está cansada de la política y que van a hacer un voto castigo: anulando, votando en blanco o simplemente dejando de ir a votar. ¿Nos hemos percatado que este “voto castigo” es fnalmente un castigo para nosotros? Por- que por mucho que no estemos de acuerdo o no le creamos a nin- gún candidato, lo que es una decisión personal, no votar, anular el voto o entregarlo en blanco signifca que dejamos en manos de los demás la decisión de quién va a gobernar nuestro país, quién se va a preocupar de la educación y la salud de nuestros hijos, y de los de las familias que conviven a diario con nosotros.
Me parece una irresponsabilidad gigantesca y una incon- sistencia brutal que la inconformidad, cansancio, rabia o im- potencia que nos puedan provocar los robos e injusticias ob- servadas de parte de algunas autoridades, nos lleven –en vez de combatirlas con más fuerza– a la indiferencia, cuando ésta
sólo genera la profundización del problema.
Continuar Leyendo ››
« Volver
Calculadora en mano
Ver más»
 
 
No vengo a vender... vengo a regalar
Ver más»