Bc Magazine Edición Nº22
Octubre 2009
 
 
No vengo a vender…
vengo a regalar
Por: Michèle Labbé
No vengo a vender… vengo a regalar. Esta pareciera ser la frase de oro de los ofertones inmobiliarios, que se han vuelto la última moda en venta de casas y departamentos: empresas que se unen y que por unos cuantos días u horas están dispuestos a vender con descuentos de hasta 30%, de acuerdo a lo que promocionan.
Pero más allá de las oportunidades en términos de precios, es necesario analizar cómo vamos a pagar la casa o departamento que se desea comprar.
Los créditos hipotecarios son la solución utilizada por todos aquellos que no tenemos el bolsillo lo sufcientemente profundo como para poder pagar nuestra vivienda al contado.
Los plazos son variados y el monto de fnanciamiento también. Entonces ¿cómo elegir? Al igual que en el resto de nuestras compras: cotizar, cotizar y cotizar, tiene sus benefcios.
Los bancos e instituciones fnancieras ofrecen créditos hipotecarios con muchas características distintas, existen créditos a tasa fja –esto signifca que la tasa de interés del préstamo se man- tiene durante todo el período del préstamo– y a tasa variable, donde varía de acuerdo a la tasa de interés de mercado; de distintos plazos que van desde 7 a 30 años o más; y por distintos porcentajes del valor del activo a comprar 100%, 90%, 80% o menos.
En general, una deuda a tasa fja implica pagar mayores dividendos en los primeros años, pero no hay incertidumbre respecto de la tasa a pagar en los años siguientes, mientras que la de tasa variable, puede ser muy tentadora al principio, pero no asegura la tasa en el largo plazo. Si se quiere ser conservador, un préstamo a tasa fja es una buena opción.
El plazo es importante también, porque mientras menor es, se cancelan menos intereses, pero mayor es el dividendo. En general, el plazo se defne en función de lo que somos capaces de cancelar como dividendo. Es preferible alargar un poco el plazo y pagar más lentamente, que enfrentarse a un mes sin poder solventar la cuota y acumular una deuda morosa. Lo mismo sucede con el total a financiar.
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